Hay una serie de construcciones que, sin tener un valor arquitectónico propio, por el paso de los años se convierten en testimonio histórico de nuestro pasado. Este es sin duda el caso de los varios "bunkers" o reductos defensivos de la pasada guerra civil del '36, que se encuentran en la costa vinarocense. Construcciones que, sin duda, constituyen un recuerdo no tan lejano para muchos vinarocenses. Varios son los nidos de ametralladoras de este tipo que se encuentran a lo largo de la rocosa costa de nuestro término. Por su valor testimonial deberían de pasar a englobarse dentro de la categoría de Bienes de Interés Local, si más no porque quizás dentro de unos cuantos años supongan un recuerdo material e histórico de una etapa de nuestro pasado. Un periodo trágico que sólo han vivido los "veteranos" de nuestra ciudad, pero que sus hijos y nietos han de conocer y respetar. "Hay que conocer la historia para no repetirla", como dijo el célebre estadista. Posiblemente sea el único recuerdo material de la pasada guerra civil que queda en la población. En la zona de Cala Puntal hay un reducto atrincherado, adosado a la roca. Es un, espacio de unos cuatro metros de largo por dos de ancho, con dos aspilleras de cara al mar, construido con piedras y mortero. La boca de entrada se encuentra en un lateral. El nido está en buen estado de conservación salvo los escombros acumulados en el suelo. En sus paredes no hay ninguna inscripción, tal como hemos podido constatar, ya que generalmente los "soldados de guardia" solían escribir en las paredes grafitos, pero no es éste el caso. La garita se encuentra en un lugar estratégico ya que desde el mismo se domina el paso de embarcaciones entre Benicarló y Vinaròs, al estar en el saliente de la Punta. También queda un reducto muy interesante de trinchera fortificada en el saliente conocido por "Roca de la Gavina", junto a la playa del Clot. Un nido de ametralladoras bien fortificado, con tres espacios independientes que apuntaban a norte, sur y este, comunicados por una escalera y a los cuales se accedía por un amplio pasillo abovedado que hacía de almacén. Como puede verse, el techo se ha derrumbado, pero se conserva aún su interesante estructura principal hecha de ladrillos y mortero. Curiosamente, hay una inscripción en uno de los muros que sí parece originaria. En la escollera del puerto (muelle) quedan igualmente restos de un nido de ametralladoras. Había también un bunker de este tipo en la playa del Fortí, en las escaleras que dan acceso a la playa entre el Grupo Escolar y Las Palmeras. Construcción que desapareció hace unos años con la remodelación de la playa. Por último, apuntar que estas construcciones defensivas fueron construidas por los milicianos republicanos para defender a la población de posibles desembarcos de las tropas nacionales. Casi nunca se utilizaron puesto que no se produjo ninguna acción de este tipo y además no contaron ni tan siquiera con una guardia fija en el puesto. Quizás sería interesante su recuperación; incluso podrían convertirse en unos espacios didácticos para enseñar a los escolares, de una manera práctica y amena, nuestra historia. Con una buena limpieza habría, al menos y de momento, suficiente. |