El Instituto Obrero de Valencia visto por
sus alumnos a traves del tiempo 1936-2003

Cristina Escrivá Moscardo

INTRODUCCIÓN

Este documento nace a partir de las numerosas entrevistas realizadas a antiguos alumnos y alumnas del Instituto Obrero de Valencia. Su recuerdo, su cordialidad y amabilidad, sus ganas de revivir y evocar han hecho posible las líneas que siguen a continuación.

EL ESPIRITU INSTITUTO OBRERO

Desde mi cercanía familiar, por parte de ambos padres, tengo la ventura de haber crecido en un ambiente y con unos pensamientos cercanos a la idea del Instituto Obrero y desde hace varios años persigo la idea de profundizar sobre las vivencias que permitieron a unos privilegiados jóvenes en los años difíciles de la guerra y posguerra, superarse con el espíritu y los aprendizajes inculcados en las aulas del Instituto.
He mantenido conversaciones y he realizado entrevistas a muchos alumnos, he asistido a sus reuniones semanales y a sus comidas anuales. Junto a otros descendientes suyos nos consideramos herederos de sus vivencies históricas y de los valores e ideales que nos quieren transmitir, por otra parte tan carentes en la sociedad actual.
Poco se puede añadir a lo que expone el profesor Juan Manuel Fernández Soria en su libro Los Institutos para obreros. No obstante he intentado plasmar los acontecimientos más cotidianos de la vida diaria de los alumnos del instituto que vivían en régimen de internado.

EL INSTITUTO OBRERO DE SEGUNDA ENSEÑANZA DE VALENCIA 1937 - 1939

LOS INSTITUTOS PARA OBREROS Y LA SEGUNDA REPÚBLICA

La creación de institutos para obreros como alternativa a los centros educativos de órdenes religiosas se enmarca dentro de la política cultural de la Segunda República. Es probable que estuvieran inspirados en la Institución Libre de Enseñanza.
En 1936 el Gobierno de la Segunda Republica crea por decreto el funcionamiento de unos institutos con la finalidad de elevar el nivel cultural de los trabajadores y a la vez, preparar líderes que reconstruyeran el país después de la guerra. Hasta el momento la educación, muy costosa para las clases trabajadoras, había sido patrimonio de las clases conservadoras burguesas.
Se crearon institutos obreros y por este orden en las ciudades de Valencia, Sabadell, Barcelona, Madrid y Alcoy, -este último estaba en fase de construcción cuando acabó la guerra-. De todos ellos, el Instituto Obrero de Valencia fue el primero y el más importante.

EL ACCESO AL INSTITUTO

Para poder acceder a un instituto obrero los alumnos tenían que reunir un perfil que incluía, en primer lugar tener una edad comprendida entre 15 y 18 años en tiempos de guerra. En otras circunstancias la edad máxima podría llegar hasta los 35 años.
Los jóvenes candidatos habían sido la mayoría presentados por un sindicato de clase y todos ellos debían reunir la condición de ser antifascistas.
El 9 de Enero de 1937 empezaron las pruebas de capacidad y se realizaron en varios edificios de la ciudad de Valencia: la Universidad de la Calle de la Nau, la Escuela de Bellas Artes, de San Carlos, la Industrial o la Escuela de Artes y Oficios, se constituyeron varios tribunales creados para ese fin. En las promociones siguientes, las pruebas eliminatorias ya se convocaban en el mismo Instituto.
Los exámenes duraban tres días y hasta en jornada festiva -domingo- se realizaban los ejercicios de capacidad y aptitud.
Fueron muchos los candidatos, posiblemente cerca de mil los que se presentaron para las 150 primeras plazas vacantes.

CARACTERISTICAS DE LAS PRUEBAS

En el transcurso de la pruebas los aspirantes tenían que responder ante profesores del Instituto y, si aprobaban, adquirían la condición de alumnos del centro.
Las preguntas consistían en dos bloques diferenciados, uno oral y otro escrito, y variaban en función del tribunal aunque todas ellas debían incluir una redacción y un comentario de texto así como preguntas de cultura general. Mediante ellas se pretendía descubrir las capacidades y aptitudes de los obreros más inteligentes.
Manuel Zamorano, antiguo alumno del instituto, recuerda algunos ejercicios escritos que el tribunal examinador le realizó el 9 de enero de 1937:

He aquí un ejemplo perteneciente al Bloque de matemáticas:

Un caracol sube por una pared de 20 metros. Durante el día sube 5 metros, pero por la noche se duerme, resbala y desciende 4 metros. ¿Cuantos días tardará en subir la tapia?

La solución, mentalmente seria 20, pero esto es erróneo. Quienes hicieron gráficamente el problema, dice Manuel, lo acertaron: la solución era 16 días.
En la Gaceta de la República, con fecha 20 de enero de 1937, se detalla la relación de alumnos admitidos para su ingreso en la primera promoción: 143 jóvenes de los cuales 13 eran chicas.

EL EDIFICIO

Las instalaciones del antiguo Colegio de los Jesuitas, construido en 1870 y que habían servido de campo de equitación y picadero de caballos, fueron rehabilitadas por el arquitecto madrileño don Manuel Sánchez Arcas quien se hizo responsable de adecuar el edificio situado en actual Avenida Fernando el Católico de Valencia.
De los testimonios de los alumnos sabemos que los cambios que se hicieron con la rehabilitación consistieron en construir dormitorios nuevos, instalar baños en las habitaciones casi todas dobles, convertir lo antiguos ventanucos en ventanas, construyendo una escalera se permitió el acceso al comedor y a la biblioteca, se equipó a todo el Instituto de los mejores materiales y mobiliario de la época como los butacones reclinables del club que llevaban las iniciales I.O. y se habilitó un suelo especial para la sala de estudio para enmudecer su uso y no molestar en el necesario silencio. Los alumnos recuerdan especialmente la decoración del interior del edificio, alusiva al estado de guerra que vivía el país y a hechos revolucionarios mexicanos.
Maria Luisa Pérez- antigua alumna del instituto - recuerda haber realizado el encargo que el mismo centro le hizo de ir a la calle Maestro Calvé a recoger las mantelerías que debían ser usadas en el comedor y que llevaban bordadas las iniciales del Instituto.
A la finalización del Centro contribuyeron varios estudiantes que prestaban su ayuda en carpintería, limpieza, para sacar escombros, poner cristales… Todo ello debido al ansia de poder empezar el curso e informarse del inicio de las clases.

INAUGURACIÓN

El día 31 de enero de 1937 en el paraninfo del Instituto Obrero, se inició un nuevo plan de estudios en España que consistía en un centro mediopensionista o de internado, remunerado y con todas las necesidades cubiertas, totalmente gratuito para jóvenes trabajadores en coeducación donde se fomentaba la formación cultural y deportiva, las actividades extraescolares y se valoraba al alumno de forma integral según sus aptitudes.
A la inauguración asistieron personalidades de la época como el Ministro de Instrucción Publica, don Jesús Hernández, el subsecretario Wenceslao Roces, el poeta León Felipe y varios intelectuales que coincidieron en Valencia y que habían abandonado Madrid debido a los bombardeos.
Muchos de estos intelectuales estaban instalados en lo que meses más tarde pasaría a llamarse Casa de los Sabios o de la Cultura, lugar que antes había servido de hotel y que estaba situado en la calle de La Paz nº 42. Hoy una lápida recuerda esta circunstancia. En ella se lee que el poeta Antonio Machado fue el presidente del Patronato. El director del Instituto Obrero era don Julio Hernández Ibáñez.
En el discurso de bienvenida a los alumnos se explicó el programa de estudios que consistía en la obtención directa del bachiller en dos años, divididos en cuatro cursos semestrales, hasta el ingreso en la universidad elegida a la cual se podía acceder por el mero hecho de haber terminado los estudios en el Instituto Obrero con la calificación de apto. Los alumnos podían continuar su preparación en las mejores universidades europeas becados así mismo por el Estado Español.

PROFESORES

El éxito del Instituto Obrero radicaba en un hecho muy sencillo: los mejores profesores trabajaban con los mejores alumnos, sobre todo porque estos últimos ponían de su parte dos ingrediente imprescindibles en un proceso de enseñanza-aprendizaje: el esfuerzo y las ganas de aprender. Alumnos y maestros convivían en el mismo centro y todos mostraban su disposición a enseñar y a aprender.
De las numerosas charlas que he tenido con antiguos alumnos del instituto he recogido muchas anécdotas que me han dado a conocer el grado de convivencia que había dentro del centro, por ejemplo la siguiente.
Agustín Quiles Manta, alumno del centro, cuenta como una vez que no conseguía resolver por si mismo un tema de geografía, sin pensarlo dos veces, se dirigió a la habitación del profesor de la asignatura quien amablemente salió para atenderle. Juntos se fueron a una clase y en su enorme pizarra estudiaron el problema. El profesor iba en pijama, eran más de las dos de la mañana.
La calidad y categoría del profesorado era indiscutible. Artistas como Alberto Sánchez, naturistas como Rioja lo Bianco, científicos como Puig Villena, lingüistas como Samuel Gil y Gaya y un largo etcétera formaban parte del claustro de profesores del centro.

LA INDEMNIZACIÓN ECONOMICA

Otra novedad de este sistema de enseñanza era la indemnización a que como estudiantes tenían derecho. Su cuantía, variaba en función del sueldo que se tenía antes de entrar en el Instituto. En la Gaceta de la Republica de fecha 31 de marzo de 1937 se enumeran los primeros alumnos que se tenían que indemnizar. La cifra oscilaba entre las 30 y las 300 pesetas mensuales, cantidad importante si se compara con las 10 pesetas diarias que cobraba un miliciano. Mas tarde -18 de febrero de 1938 - esta indemnización se reglamentó como nómina, con unos baremos establecidos según el tipo de carga familiar y que llegaba como máximo a las 500 pesetas mensuales. Primero se efectuaba el pago en el mismo centro para pasar luego a una delegación de Hacienda situada en la Plaza Alfonso el Magnánimo nº 1, donde tanto alumnos como profesores recibían su nómina.

PRIMER SEMESTRE

Seis meses después de comenzada la guerra, empezaban con todo entusiasmo un grupo de jóvenes dispuestos a estudiar más y mejor conscientes del esfuerzo que la República hacia con ellos. Continuamente se les recordaba que eran el futuro y que el país seria lo que ellos quisieran, haciéndoles responsables herederos del mañana.
Los alumnos se sentían trabajadores de la cultura, como reflejaba la portada de los carnés escolares. Cada día eran evaluados de los conocimientos adquiridos en las clases. A partir de las 12 de la noche, se les recomendaba dormir para al día siguiente poder estar listos para continuar asimilando todos los legados que los hábiles maestros les transmitían por medio de apuntes, los libros de texto eran muy escasos, las clases eran activas y prácticas. Disponían de la biblioteca como lugar para ampliar sus notas y almacenar conocimientos.
Los métodos intensivos de estudios comportaban agotadores jornadas. El espíritu de camaradería propio de los estudiantes facilitaba la colaboración de todos en el aprendizaje.
Los días lectivos eran de lunes a sábado y los domingos eran días de descanso para visitar a familiares, realizar actividades culturales o ir de excursión. Las vacaciones duraban solo 15 días y las disfrutaban al finalizar el curso. No había más días festivos lo cual hacía verdaderamente intensos los meses.
Acabado el primer semestre casi todos los alumnos terminaron con la calificación de apto. Hubo algún joven que renunció por el agotador régimen establecido y solo 24 de ellos repitieron curso.
En el artículo décimo de la fundación de los Institutos Obreros se determinaba la representación de los alumnos en los organismos rectores de los centros para intervenir directamente en su marcha, así la participación del alumnado en el Claustro de profesores fue muy representativa y efectiva.

DEPORTE

Dentro del currículum del alumno tenía especial relevancia la educación física. La realización de ejercicios físicos tenía una periodicidad diaria. Las clases empezaban con gimnasia sueca, a continuación cada estudiante practicaba su deporte favorito (fútbol, baloncesto, boxeo, frontón, tenis, etc.)
Después del deporte, los alumnos se aseaban, pasaban al comedor a desayunar y empezaban las clases.
En alguna ocasión participaron en competiciones contra equipos de otros institutos. Las chicas competían con un equipaje consistente en pantalón corto y blusa blanca con las iniciales del instituto grabadas en ellas.
Estar en forma era una necesidad puesto que les aportaba unas condiciones físicas adecuadas para resistir las largas jornadas escolares. Además el deporte les fomentaba disciplina y aseo personal.
Existen documentos gráficos que nos constatan estas actividades. Por ejemplo el cartelista Mauricio Amster fotografió en el Centro a unas jóvenes practicando baloncesto. En 1997 se realizó en el I.V.A.M. una exposición sobre el artista Polaco y unas mujeres contemplaban sus imágenes 60 años después.

ACTIVIDADES EXTRAESCOLARES

Las actividades extraescolares eran parte del programa educacional y las visitas a museos y excursiones de interés académico estaban programadas como plan de enseñanza.
Se realizaron excursiones que permitían a los alumnos ponerse en contacto con la naturaleza para aprender botánica, geología, etc. Además las salidas al exterior servían como impulso para fomentar la amistad entre docentes y alumnos.
Se recuerdan visitas al Vedat de Torrente, a las montañas de Buñol, al Saler, a la Vallesa de Mandor de la Cañada…
Los sábados por la tarde eran destinados a sesiones de cine científico o pases de diapositivas, y en alguna ocasión películas de temas variados que después se comentaban en animadas tertulias.

CORO

El profesor de francés y lengua castellana, Samuel Gil y Gaya, formó un coro donde se cantaban temas de la literatura medieval como el Mester de Juglaria, canciones francesas y poesías musicadas. En ocasiones un alumno acompañaba con el violín.
Los alumnos del Instituto, inventaron una simpática canción que se instituyó como himno estudiantil. Aunque también hicieron otra con una letra resaltando la obligación de "estudiar para convertir a España en una potente nación".

EL CLUB

Existía un lugar de esparcimiento donde los estudiantes se distraían, hacían las asambleas, jugaban al ajedrez, al billar y se reunían para comentar algún incidente o celebración. Estos momentos discernidos contribuyan a ello. Además se realizaban tertulias y se efectuaban campañas electorales para elegir a delegados para el Consejo Rector del Centro. Los presidentes sindicales estudiantiles les informaban de las actuaciones que se hacían y de las actividades a desarrollar en favor de la República. Todos los acontecimientos relevantes sobre el transcurso de la guerra se comentaban en el club, y en el se podía leer toda la prensa diaria, tanto nacional como internacional, suministrada por el centro.

ALIMENTACIÓN

La alimentación se empobrecía según transcurría la guerra. El desayuno, que durante el primer curso consistía en tostadas con mermelada y leche, poco a poco se convirtió en tomates con sal. El almuerzo que en los primeros meses se les suministraba entre los cambios de clase fue suprimido. A pesar de todo el Instituto comía mejor que la población civil.
Los jóvenes suplían la monotonía de la cena poco variada con una canción.

Anteanoche cene puré
Anoche cene puré
Y esta noche
Todos juntos
Cenaremos el puré

El tiempo dedicado a comer servia muchas veces como continuidad de la clase, puesto que entre ellos comentaban los temas tratados. Un profesor presidía siempre la mesa y se conversaba sobre algún punto que no había quedado claro en las explicaciones del aula y si el profesor era de la asignatura Lengua Francesa, durante toda la comida la lengua vehicular que utilizaban era el francés.

II CONGRESO DE INTELECTUALES ANTIFASCISTAS

El Instituto obrero participó en el Segundo Congreso de Intelectuales Antifascistas de 1937 y un alumno, Ángel Pozo Sandoval, a petición del director Don Enrique Rioja, el sábado 11 de Junio saludó al Congreso en nombre de todos sus compañeros. Presidía la mesa Don Antonio Machado. El muchacho dijo:

"La juventud obrera, está demostrando la capacidad intelectual del pueblo gracias a su esfuerzo y a que la República creara estos centros de Segunda Enseñanza intensivos para elevar el nivel cultural de los trabajadores"

Camaradas. ¡Viva la cultura y abajo el fascismo!

SEGUNDO SEMESTRE

Los alumnos que ingresaron en el segundo semestre pasaron un reconocimiento médico, les realizaron distintas pruebas, desde cardiológicas a oftalmológicas. Estos chequeos fueron ampliados también a los alumnos de la primera promoción.
Se realizaron documentales y varios reportajes gráficos y escritos que mostraban el centro y el esfuerzo y entusiasmo de los estudiantes.
Un método para incentivar el interés académico era la programación de conferencias protagonizadas por los mismos alumnos, quienes al exponer, escuchar y preguntar, aprendían los temas con facilidad y sin gran esfuerzo.
Durante este curso se realizo una competición cultural con el Instituto Escuela con el que compartían el Salón de Actos, y otra con el instituto Luis Vives de Valencia del cual salió como ganador el Instituto Obrero.
Los antiguos alumnos recuerdan especialmente una sentencia que el profesor Rioja Lo Bianco hizo colocar en un aula y que decía:

"En la puerta de esta clase se ha quedado la vanidad y frivolidad de la juventud"

En Octubre de 1937 Rioja Lo Bianco se traslada a Barcelona como Comisario Director del Instituto Obrero situado en el barrio de Sarria. Le sustituye Don Eugenio García Lomas.
Durante el segundo semestre empezó un goteo continuado de alumnos que salían del centro para incorporarse al frente con permisos temporales para aplazar sus estudios. Paralelamente empezaba a disminuir el ingreso de nuevos alumnos.
La gran mayoría de estudiantes, pasó a tener una indemnización mínima estipulada en 30 pesetas mensuales para sus gastos, los alumnos que se fueron como voluntarios al frente y cuya nómina superara las 300 pesetas al mes se podían acoger a la orden de la Gaceta de la República nº 129, donde se dictaba que su salario como soldados, seria el que tenían como estudiantes.
En este periodo el Centro fue visitado por personalidades de la cultura. El premio Novel Don Jacinto Benavente dio una conferencia titulada El Teatro Español en Sudamérica en el salón de actos donde también se recuerda la charla del filosofo y poeta valenciano Ángel Gaos que al prolongarse en su disertación alguien le interrumpió para preguntarle sobre la duración de la intervención respondiendo el conferenciante que lo que estaba diciendo eran solo los prolegómenos haciendo así sonreír a los estudiantes.
Desgraciadamente en estas conferencias estuvieron ausentes gran número de alumnos que por esos días hacían la instrucción militar en las playas de Salou para intervenir en la fatídica batalla del Ebro o en el frente de Teruel donde habían acudido como voluntarios. Eran la quinta del biberón, nadie tenía 18 años cumplidos.
Con referencia a las personalidades que visitaron el centro, es para mí de especial emoción relatar la siguiente anécdota.
En algunas ocasiones Don Antonio Machado visitó el centro. En una de ellas cuando iba paseando por los pasillos del Instituto, una de las alumnas haciendo alarde de su juventud y dinamismo bajaba rápidamente por las escaleras con sus apuntes en la mano. Tropezó con el poeta y le cayeron los cuadernos. Don Antonio la recriminó cariñosamente diciéndole que como permitía que la cultura se desplomase por los suelos y amablemente la ayudo a recoger su "cultura". Esta alumna era mi tía, Ofelia Moscardó.

TERCER SEMESTRE

En el tercer y último semestre que se consiguió acabar completo ingresaron 75 alumnos de ellos una gran cantidad de mujeres y varones mutilados de guerra.
Por otra parte, los estudiantes de los cursos superiores continuaban abandonando momentáneamente sus estudios para intentar que la Republica saliese victoriosa y así poder ayudar a que otros jóvenes tuvieran la oportunidad de soñar con la educación secundaria, como lo estaban haciendo ellos El sentimiento de que estaban realizando una misión importante, motivaba al resto de los estudiantes en el empeño de seguir estudiando mas y mejor. Las actividades deportivas pasaron a ser la construcción de trincheras en zic-zac en los campos de entrenamientos.
Dentro del plan Nacional de Cultura, se aprobó por decreto del 5 de Mayo de 1938 la adaptación del edificio de la calle de la Paz, anteriormente citado, para la Residencia de Estudiantes de Valencia por don Manuel Vias, el día 18 del mismo mes se ordenó, la construcción de un refugio en los sótanos del Instituto Obrero por el mismo arquitecto con un importe de 230.000 pesetas y un cargo de 13.000 pesetas para el Retiro Obrero y accidentes de trabajo del Instituto Nacional de Previsión.
De la escasez que predominaba en todos los niveles es significativa la anécdota que cuenta el alumno Francisco Ramírez, quien tomaba los apuntes con papel higiénico por la falta de material escolar. Hoy los conserva como un tesoro.
Durante el tercer semestre, empezaron la asignatura de Ingles como lo dictaba el plan de estudios, impartida por don Manuel Nuñez de Arenas y de la Escosura, cuarto y último director del Centro.


Emilio Monzo Torrijos, de pie, segundo por la izquierda en el campo.

MUJERES

Dentro del organigrama del instituto la agrupación de mujeres antifascistas tuvo mucha significación y estaba incluida entre las organizaciones que proponían candidatos a los Institutos Obreros.
La representabilidad del alumnado femenino fue muy notoria. A punto de acabarse la guerra pasó a ser una chica la representante de la FUE,- Federación Universitaria Escolar, - prueba de la coeducación existente y eran las mujeres en general las que llevaban el peso del instituto. Palmira Pérez Contel hermana del que fue profesor de dibujo, Rafael Pérez Contel ejercía desde se puesto de secretaria hasta conducir camionetas, como ella misma cuenta cerca de sus esplendidos noventa años.
En el último semestre las mujeres pasaron a ser mayoría. Ellas, preparaban las despedidas de sus compañeros cuando se marchaban a la guerra y visitaban a los heridos en los hospitales, organizaban rifas con el fin de comprar material didáctico para el frente o simplemente tejían suéters para los soldados.
Editaron un periódico mural en sustitución de los compañeros que estaban en la guerra con el que pretendían elevar la moral de la población civil. En alguna ocasión, visitaron el frente de Teruel, junto con sus compañeros para solidarizarse con los soldados.
En los últimos meses de 1938, pasaron a formar parte de un voluntariado más activo, aprendiendo a conducir ambulancias o como enfermeras, varias de ellas inauguraron como sanitarias el Hospital Provincial de Guerra de la Zona de Levante, de la Facultad de Medicina, terminado rápidamente para ese fin.
El cuarto semestre no pudo iniciarse y a las pruebas de aptitud que se realizaron, se presentaron mayoritariamente mujeres.
El último día de libertad fueron las chicas quienes acudieron al Instituto a destruir los listados y la documentación de los alumnos existentes en la secretaria por temor a las posibles y seguras represalias.
Los Primeros días de Marzo de 1939, Asunción García comprobó entre el anonimato de un grupo de ciudadanos como los falangistas quemaban la biblioteca de su Instituto Obrero.

FIN DEL INSTITUTO OBRERO

Cuando hablamos del fin del Instituto Obrero y esos días volvían a su mente la desolación y la tristeza se reflejaba en el rostro de los alumnos.
Estos jóvenes estudiantes pasaron del cielo al infierno y solo el tiempo les ha podido suavizar las frustraciones y vejaciones sufridas. Ellos eran conscientes de que el futuro de España se les iba de las manos y la sensación de fracaso en el intento de avanzar al país para lo que estaban siendo educados había sido matada como muchos de los compañeros que no habían vuelto a sus hogares por el destino fatal que les arrebató la vida.
La primavera de 1939 supuso el fin de unos ideales democráticos, solidarios y educacionales de un futuro mejor, y se pasó a la represión que por de sobre conocida no hace falta mencionar.
Tanto los que se fueron al frente como los estudiantes que intentaron terminar el bachillerato pasaron en la posguerra penalidades que solo con una educación tan especial pudieron superar con más o menos suerte. Los campos de refugiados, los campos de concentración, el exilio y la represión de muchos de ellos sería otra historia. También para sus profesores, exiliados unos, en prisión los otros, se terminó la ilusión de educar en democracia.
Quienes tuvieron el privilegio de estudiar en el Instituto Obrero, se quedaron con unas enseñanzas que resultaron ser el motor del futuro de sus vidas.
Para terminar estas líneas, he aquí unas frases con las que los propios alumnos resumen su experiencia en las aulas del Instituto Obrero de segunda enseñanza en tiempos de la Segunda República.


Ángel Pozo Sandoval

"Éramos los dirigentes del futuro educados en la igualdad"
(Ofelia Moscardó)

"Espíritu de superación que nos inculcaron me ayudo en mi vida"
(Maria Luisa Pérez)

"La disponibilidad del profesorado, impresionante"
(Agustín Quiles)

"Había respeto abierto a todas las opiniones"
(Ángel Pozo)

"Mi lluvia de primavera"
(Maria Luisa Pérez)

"Soñábamos con abrir nuestras fronteras a la cultura"
(José Soriano Mir)

"Éramos como esponjas, absorbíamos conocimientos"
(Manuel Zamorano)

"El Fin, crear una elite obrera de cerebros útiles para la reconstrucción de España"
(Juan Gil Edo)

"La esencia del Instituto, los mejores obreros con las mejores ideas para un futuro mejor"
(Ángel Pozo)

"Estábamos encaminados a ser el futuro al servicio de la República "
(Ofelia Moscardó)

"El I.O. es una obra educativa por excelencia"
(Ricardo García Cidoncha)

"Me recuerdo siempre estudiando, era mi misión"
(José Escrivá)

"Nada tan maravilloso me ocurrió jamás, mi norte y mi guía"
(Asunción García)

"Que lastima que no durara"
(Graciano Aparicio)

"Jóvenes ansiosos de cultura y profesores hábiles que encontraban lo mejor de nosotros"
(Manuel Zamorano)

"Podíamos estudiar los hijos de los obreros"
(Asunción García)

"Empezar a estudiar fue descubrir el mundo".
(J.V. Mas Quiles)

"Una educación extraordinaria"
(Emilio Monzó Torrijos)

"Todo pueblo que no respete su pasado, no es digno de ser respetado. Fui alumno de la tercera promoción del Instituto Obrero".
(Francisco Ramírez)

"Todo lo bueno de mi vida se acabo con el I. O."
Amparo Ramírez

LA ASOCIACIÓN INSTITUTO OBRERO

En 1987 se creo la Asociación del Instituto Obrero conmemorando el cincuentenario del inicio de sus clases. El reencuentro de todos los antiguos alumnos fue muy emotivo. Hacía 50 años que no se veían y la idea de volverse a reunir alumnos de varios puntos del mundo resultó un éxito para sus organizadores.
Se marcaron la meta de difundir la obra realizada por La Segunda Republica y consiguieron que el ayuntamiento de Valencia, con doña Clementina Rodenas al frente, otorgase cerca de lo que hoy es la Ciudad de las Artes y las Ciencias, una Avenida al Instituto Obrero. Todo ello fue resultado de la labor de la Junta directiva de esos años que con sus asociados tuvieron el tesón suficiente para conseguirlo.
La X Conferencia de Sociología de la Educación ha considerado elevar al Instituto Obrero a Socio Honorífico, por la trayectoria democrática y en reconocimiento a su acción educativa, por hacer una sociedad más justa e igualitaria.
La placa fue recogida en nombre de todos sus compañeros por Don Manuel Zamorano el 19 de Septiembre del año 2003.

LA ASOCIACIÓN EN LA ACTUALIDAD

En la actualidad y como coordinadora de la asociación Instituto Obrero, pongo en conocimiento de todos los lectores interesados en este tema que está en proyecto la publicación de textos de alto valor humano y vivencial así como la grabación de un video documental que refleje lo que definió Don Manuel Azaña como un experimento pedagógico.

EPÍLOGO

Emilio Monzó Torrijos, alumno de la primera promoción, voluntario en la guerra incivil, internado en campos de refugiados franceses, perteneciente a la resistencia española y francesa, apátrida durante demasiados años y exiliado, hace una valoración de lo que supuso su estancia en el Instituto Obrero de Segunda Enseñanza de Valencia.

"¿Qué es lo que aprendí, que me fue tan útil en la vida?
Muchísimas cosas. Excelentes profesores me enseñaron a ser ordenado, a estudiar, a razonar, a buscar en los libros la experiencia de otras personas, a tratar de aprender lo que no sé y a enseñar a los demás lo que sé, y a no limitar mis conocimientos a una sola disciplina. "