Joaquín Femández asistió a la mayoría de los actos celebrados por la Deportación mientras su delicada salud se lo fue permitiendo. Lo mismo le encontrabas en los actos que organizaba su alcaldía, en otras ciudades próximas en la que él vivía, en los promovidos por la Amical de Mauthausen y en los coordinados por la Federación francesa. Faltó muy pocas veces en las reuniones de nuestra FEDIP y nunca eludió su presencia en las asambleas generales que hemos celebrado todos los años, hasta que la enfermedad, poco a poco, se lo fue impidiendo. Le acompañaba siempre su esposa, resultándose muy necesaria esta compañía en los últimos añas pues encontraba grandes dificultades para poder desplazarse sin que alguien le prestara ayuda. Permaneció enfermo mucho tiempo, hasta el extremo de que en los últimos cinco o seis años de su vida, tuvo que ser ingresado en el hospital, continuamente. Le trataban durante unos días en el servicio geriátrico, regresaba a su domicilio por breve tiempo, teniendo que volver nuevamente, al hospital. Su estancia hospital-domicilio, domicilio-hospital, llegó a ser, para él, una costumbre alternativa. Fernández se comportó siempre (con salud o sin ella) como se comportan las personas consecuentes. Hablaba poco; era muy comedido. Y cuando exponía sus ideas lo hacía valiéndose de una locución muy exquisita, que era la suya propia. Huía de las discusiones vocingleras. Daba o desechaba los razonamientos de los otros, serenamente, sin pretender imponer los propios. A los que nos consideraba ser sus amigos, nos resultaba muy agradable mantener nuestra amistad. La familia de Joaquín era muy numerosa, lo que fue causa de tener que empezar a trabajar desde muy joven. Comprobando la anómala situación que reinaba en aquella España dominada por caciques, abrazó enseguida la idea de servir y luchar por un mundo más equitable y justo. A esta idea permaneció fiel hasta que le llegó la muerte. Nació Joaquín Fernández en Algar, pueblo de la provincia de Cádiz, el día 31 de mayo de 1916. Pertenecía a la 23 compañía de zapadores del ejército francés cuando cayó prisionero de los alemanes. Le internaron en un Campo de prisioneros de guerra emplazado en Strasbourg. A los pocos meses le llevaron a Mauthausen (campo), asignándole el número 4822 de matrícula. Tiempo después pasó a Gusen, y en Gusen se encontraba cuando fue liberado el Campo por el Ejército americano el día 5 de mayo de 1945. Asistieron a su entierro, que tuvo lugar el 10 de octubre del presente año (1998), numerosos vecinos, amigos y conocidos. Rindiéndole un sentido y póstumo homenaje, estuvimos presentes en la inhumación de nuestro amigo, la mayoría de los ex deportados que vivimos en París y región, acompañados algunos de nuestras esposas. En el cementerio de Vincennes, que es la ciudad en la que vivia, la emoción se adueñó de nuestros corazones cuando el féretro era depositado en la sepultura, bajo los pliegues de nuestro estandarte que portaba Benítez. Hacemos saber a su familia que los pertenecientes a la FEDIP, guardaremos el recuerdo de Joaquín, mientras la vida nos siga acompañando.
R. Alvarez