Diez días le faltaban a nuestro compañero Gosalbo para cumplir diecisiete años cuando los militares felones se sublevaron contra la República aquel dieciocho de julio de 1936. Pero, conociendo ya, que la propia dignidad (virtud que atesoran las personas decentes) debe ser defendida, él, sin dudar un momento, aquel mismo día empuñó un fusil contribuyendo a que en su región, los fascistas fracasaran en su intento. Fue pues, uno más de los muchos chavales que no dudaron exponer su vida en aras de la Democracia. Conseguida la pacificación de Cataluña, Gosalbo se incorporó en la conocida Columna llamada de Hierro, permaneciendo combatiendo en esta agrupación hasta que se organizó el Ejército Popular Republicano en el cual ingresó inmediatamente siendo destinado a servir en una batería antiaérea por ser considerado un chaval dispuesto, valiente, razonable y culto. Derribando aviones italianos y alemanes sirvió en anti-aéreos, en los principales frentes resultando que fuese en la batalla del Ebro en la que, según decía, mayor número de aviones enemigos abatieron, a costa de sufrir, también su Unidad, infinitas bajas. Pasó a Francia a principios del mes de septiembre. Estando internado en uno de los muchos campos que había en la parte de los Pirineos Orientales, Gosalbo y otros amigos del mismo temple que él, convinieron en que la obligacion de los antifascistas era la de continuar la lucha en los frentes de Francia, por lo que se alistó, voluntario, en la 4ª compañía de zapadores del ejército francés, a principio del mes de septiembre. Creía él, como creíamos todos los republicnaos españoles, que Francia disponía de por lo menos necesario arrnamento para poder combatir en óptimas condiciones al ejército alemán. Resultó que el armamento lo tenían ellos. El 8 de junio de 1940, los teutones le hicieron su prisionero. Después de permanecer retenido varios días en Belfort, le trasladaron al Stalag XI B hasta que la Gestapo le condenó a perecer en el Campo de Exterminio de Mauthausen en donde ingresó el 8 de agosto de 1941 atribuyéndole el número de matrícula 4005. Trabajaba en el comando "Silus Bau" consiguiendo llegar a ser apreciado por los otros compañeros. Debido a su juventud, rectitud y leal proceder, aunque muy debilitado, consiguió mantenerse vivo hasta el 5 de mayo de 1945, día en el que los americanos liberaron el Campo. Regresó a Francia. Hombre emprededor y activo, supo aprovechar las innatas dotes de su cultura ingresando en un Centro de formación profesional donde adquino unos conocimientos que le ayudaron a enfrentarse a la vida, con la seguridad de mejorar, de más en más, su condición social. Y así fue, pues en muy poco tiempo consiguió alcanzar un alto puesto de responsabilidad, en el honorable ramo de la construcción pública. Al poco tiempo de llegar a París, Gosalbo conoció a una apuesta Mademoiselle llamada Mary Luise y ya, contento él, de su trabajo, ambos se casaron en el año 50, en París. Tuvieron tres hijas y un hijo por lo que su felicidad fue completa hasta que la desgracia vino a cortarla brutalmente con la muerte de Mme Gosalbo que falleció en 1976. A partir de esta fecha, el cariño de sus hijos, mitigó, en parte, su dolor. Para rendir el póstumo homenaje a nuestro amigo, nos personamos en el Funerarium de Villepinte, la mayoría de los ex deportados que vivimos en París y su región, muchos acompañados de nuestras esposas. Por la Sección local de la FNDIRP estaba presente una Comisión con su correspondiente "porte-drapeau". También se encontraban allí otras dos Comisiones de antiguos combatientes agrupados bajo los pliegues de su bandera emblemática. En representadión de la FEDIP, éramos muchos los ex deportados además de los que forman parte del Secretariado Nacional y de la Interdepartamental. Llevaba nuestro emblemático estandarte republicano, Ric, la asistencia era numerosísima. En la sala mortuoria en la que habían depositado el sarcófago, los cuatro estandartes permanecieron inclinados durante el tiempo de la ceremonia fúnebre. El adjoint Maire de Villepinte, Mr Magne pronunció unas sentidas palabras ensalzando las virtudes del fallecido siéndole imposible retener su emoción. Una de las hijas, con la voz entrecortada y el rostro surcado por algunas lágrimas, dedicó a su padre una emotiva plegaria incluyendo al suyo, el inmenso dolor de sus hermanas, hermano y sobrinos. Durante el tiempo preciso, la ceremonia fue ambientada con las profanas notas musicales (reducidas a un leve sonido melódico), de la canción Granada del compositor mejicano Agustín Lara. Además, en baja sonoridad, también otras dos canciones fueron escuchadas guardando los presentes un agustioso silencio. Eran éstas las canciones que Gosalbo llevaba, en vida, incrustadas en su mente y en su corazón. Nació Federico Gosalbo en Lucena del Cid, provincia de Castellón, el 9 de julio de 1919. Ha fallecido el 29 de Octubre de 1998. El entierro tuvo lugar el 3 de noviembre en el cementerio de Villepinte. Resultaba imposible enumerar el cúmulo de coronas, rumbos, cojines y ramos de flores; la cantidad llegó a ser exorbitante. En el cojín, ofrecido por la FEDIP, sobresalia la franja republicana que le coronaba. Debido a ser muy numerosos los asistentes, el ataúd quedó completamente cubierto de rosas rojas ofrecidas por las personas que le tributábamos, con la simbólica flor, un ceremonioso adiós definitivo. Federico dormirá desdo ahora, su sueño eterno, junto a su mujer, madame Gosalbo que fue sepultada el año 1976. Nuestra Federación pierde con Federico a uno de sus fieles asociados. Perdemos al amigo, al ex deportado, al camarada que ofreció a la Deportación algo tan apreciado como es: la noble lealtad. Que sus tres hijas, su hijo, sus nietos y demás familia, tengan con estas líneas, la prueba de nuestro sentido pesar.
Por la FEDIP
Santiago Benitez