La comarca turolense de Cantavieja
La zona central de la provincia de Teruel la comparten dos comarcas bien definidas: la serranía de Montalbán y la comarca de Cantavieja, también llamada "el Maestrazgo turolense" por pertenecer a partir de 1317, en que se fundó la Orden de Montesa, a los Maestres de dicha orden. La primera, al norte, mirando hacia el Ebro, ocupa una encrucijada de caminos que la convierten en el corazón de la provincia. Por el puerto de las Traviesas se llega a las tierras bajas de Alcañiz; por los puertos de Sant Just y el Esquinazo se rompe la muralla que avanza hacia el Alfambra y Teruel. Por Aliaga se introduce uno en la comarca de Cantavieja. Esta subcomarca es la más interesante desde el punto de vista turístico. Sierra por excelencia, con numerosas alturas que rondan los dos mil metros, barrancos, desfiladeros y espléndidas vistas panorámicas, tierras descritas por su protagonismo en la guerra carlista de 1833-1840 por Benito Pérez Galdós y Pío Baroja. Su orografía la componen una serie de sierras, entre las que des cuellan la de Lastra, Cañada, Palomita, Maestrazgo y de las Dehesas. Esta comarca la integran varios pueblos, pero en este reportaje hablaremos de Cantavieja, la Iglesuela del Cid, Mirambel y Tronchón. Cantavieja- Está situada sobre un rellano de un peñasco en forma de triángulo sobre una altura de 1.200 metros. Su término municipal tiene unaextensión de 125,03 km2. Es casi todo montañoso con cortos llanos y hondonadas. La sierra más importante es la llamadade Palomita o Muela de Monchen, cubierta de pinos y donde se crían diferentes variedades de plantas botánicas, teniendo también buenos pastos para el ganado lanar y en cuyas entrañas se encuentran canteras de mármol blanco. Su clima, a causa de las muchas nieves, es frío, con temperaturas que oscilan en invierno entre 0º y -5º y se sitúan en verano alrededor de los 22º. Su cuenca hidrográfica consta de tres barrancos o arroyos que, uniéndose en los límites de la Comunidad Valenciana, forman el río Cantavieja. El primero de sus barrancos nace en la parte oeste, al pie de la sierra Palomita, y se llama Ojal de Bujera; va a unirse con el segundo barranco, que nace en la parte del este y se denomina de la Dehesa, y el tercero nace en los confines del término; se denomina San Juan. Antiguamente por los márgenes de estos arroyos había instalados molinos harineros y hatanes. Su agricultura produce trigo, cebada, avena, patatas, legumbres, hortalizas y frutas. Recría ganado lanar y vacuno. En la caza abundan la perdiz, conejos y liebres, y en la pesca, la trucha y el barbo. Hasta hace muy pocas décadas pertenecía al partido judicial de Castellote. Por reformas de la Administración de Justicia pasó al de Alcañiz. En 1985 tenía 806 habitantes, según consta en el Nomenclátor de los pueblos de España; hoy son muchos menos, según testimonio de sus gentes. La pluviosidad media anual es del orden de 750 l/m2, siendo las épocas propicias para los temporales el otoño y la primavera. Tenía fábricas de loza y tejedores de lienzos. Actualmente celebra una feria importante de ganado y maquinaria agrícola el tercer domingo de septiembre. Historia.- Algunos historiadores han querido ver en ella la antigua Cartago Vetus. Su antigüedad es conocida; no así su origen. Reconquistada por los cristianos a los árabes, pasó a dominios de los templarios; al ser extinguida la orden por Jaime II en el año 1307 sus comendadores Ramón Anglés y Ramón Galliners resistieron en su castillo durante un año. En cuanto a gobernación de esta población durante el periodo foral e incluso en el advenimiento de los borbones en el siglo XVIII, poco interesantes son sus hechos históricos; sin embargo, viene a figurar en el siglo XIX a consecuencia de la guerra carlista de 1833-1840, siendo su figura principal el general Ramón Cabrera. En 1836, conociendo Cabrera su ventajosa posición la ocupó y fortificó, estableciendo en ella una especie de maestranza que se ocupó no sólo de la recomposición de armas, sino también de fundir algunas piezas de artillería. En octubre de 1836 el mando militar de las fuerzas isabelinas determinó tomar la plaza a pesar de las dificultades que ofrecía, encargando la operación al capitán general de Aragón, D. Evaristo San Miguel, que puso sitio a la plaza, rindiéndose los carlistas después de una resistencia heroica. El 25 de abril de 1837 fue otra vez ocupada por las tropas de Cabrera, fusilando a todos los oficiales de la guarnición. En abril de 1840, en vista de la superioridad de las tropas enemigas, Cabrera ordenó el abandono de la plaza. A pesar de haber sufrido tantos asedios durante la guerra carlista, conserva buena parte de su recinto amurallado y la parte exterior del viejo castillo, junto con un torreón circular añadido en el siglo XIX. En la plaza mayor porticada se encuentra el cogollo monumental, con el Ayuntamiento original del siglo XIII; el grandioso templo de aires catedralicios, de] siglo XVII y termínado en el siglo XVIII; la iglesia de San Miguel, con hechuras góticas; posee edificios civiles que fueron propiedad de antiguas familias de linaje, como la casa del Bayle, que se supone fue el cuartel general de Cabrera, o la casa de Zuriata, entre otras. Hoy es un lugar de veraneo, disponiendo del hotel Balfogón, de dos estrellas, muy confortable. Dispone de zona deportiva y numerosos chalets. Cantavieja- Está situada en la parte oriental de la provincia de Teruel, limitando con la de Castellón, al pie de una elevada montaña de la serranía de Gúdar, en medio de dos arroyos que la dividen en tres grupos: uno central y dos laterales. La parte central estuvo amurallada, con cinco portales de acceso. A las laterales se las denomina "la Costera", poblada hasta hace muy pocas décadas y de origen antiguo, y la de "las Eras", que hoy ha tomado el nombre de "la Carretera" y donde se ubica todo el comercio de la villa. Su altitud es de 1.227 m sobre el nivel del mar. Su término municipal tiene una extensión de 40,14 km2 y limita al norte con el de Cantavieja; al este, con el de Villafranca del Cid y Portell, ambos de la provincia de Castellón; al sur, con el de Mosqueruela, y al oeste, con el de este mismo pueblo. El terreno, en su mayor parte, es llano, aunque también participa la montaña, donde vegeta el pino y variedades de arbustos entre los cuales se crían diferentes especies de plantas botánicas. Cultiva trigo, cebada, avena, patata, alfalfa, esparceta y remolacha. Por Lacostera todo el término hay ubicadas unas quince masías de relativa extensión. Recría ganado lasiár y vacuno, siendo una baza importante de su economía. Su cuenca hidrográfica la conforman dos riachuelos: el San Juan y el Canaleta, entre los cuales se asienta la villa; ambos desaguan a la salida de aquélla en la rambla Selumbres, que, formándose en los montes al sur de su término, pasa a la provincia de Castellón. En esta rambla, en épocas pasadas había instalados molinos harineros y batanes. De su orografía destaca el monte denominado "el Marrón", entre otros muchos que configuran un terreno difícil y quebrado. Su clima es frío, con temperaturas que en invierno oscilan entre 0º y -5º y en verano, alrededor de 22º. Durante los meses de diciembre-enero caen intensas nevadas. La ptuviosidad media anual es del orden de los 650 l/m2. Historia.- La Iglesuela, según opinión de historiadores aragoneses, es la antigua Ateba de los edetanos que ocuparon esta zona, encontrándose hallazgos de monedas íberas. En el siglo XI esta zona la dominó Don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, siendo guerrero mercenario del rey moro de Zaragoza, y muerto el Cid en 1099, pasó a manos de los almorávides. En el año 1169 es reconquistada por Alfonso II el Casto, rey de Atagón, cediéndola en 1194 a la orden del Temple, perteneciendo a la baylía de Cantavieja. Por disolución de la orden del Temple, después del Concilio de Viena de 1313 y de crearse la orden de Montesa por el rey de Aragón Jaime II, en 1317 pasó a pertenecer a dicha orden. Hasta el advenimiento de los borbonesenel siglo XVIII se rigió por los fueros de Aragón. Abolidos los fueros por Felipe V, y al declararse la guerra de Sucesión entre este rey y los partidarios de¡ Archiduque de Austria, se decantó por el bando austriacista y sufrió los saqueos de las tropas felipistas. En las guerras del siglo XIX sufrió los efectos de la guerra de la Independencia, pero lo más destacado de este siglo fue la guerra carlista (1833-1840), en la que destacaron las hazañas del general carlista Ramón Cabrera. En 1837 Don Carlos entró en el pueblo con todo su ejército. En la guerra civil de 1936 las hordas devastaron su iglesia quemando las imágenes, muchas de ellas de gran valor, y en la postguerra fue zona de operaciones de la banda armada "Maquis", al frente de la cual actuaba como cabecilla la célebre "Pastora", oriunda del barranco de Vallibona. Costumbres y Tradiciones.- Son las típicas del Bajo Aragón y demuestran la recia personalidad de sus gentes; entre ellas destaco las si guientes: el primer domingo de sep tiembre se celebran las fiestas patro nales en honor de la Virgen del Cid y, aparte de los actos religiosos de gran solemnidad, hay los atractivos típicos de la zona, como son las vaquillas, bailes y, como no, el canto de la recia jota, orgullo de Aragón; los carnava les se celebran con gran esplendor y colorido, saboreando además un tipismo gastronómico, las célebres "pelotas"; el día 5 de febrero se celebra la fiesta de Santa Águeda y dicho día mandan las mujeres, haciendo una comida de hermandad; el 30 de julio se celebra la fiesta en honor de los santos patrones San Abdón y San Senén: tiene una danza típica llamada de "vestir el palo", tejiéndolo y destejiéndolo con sus cintas, y una bonita danza llamada de las pastoras y gitanillas, de origen muy antiguo. De su gastronomía puedo dar fe porque he comido en casa 1a Arnada" un buen jamón, patatas rellenas, ternasco y flan de nueces, pero es que además tiene como tipismo potaje de garbanzos, sopa de lluvia, tortilla tres gustos y sus famosas perdices en escabeche. Como bien dice el texto de Don Pascual Guillén, licenciado en Geografía e Historia y autor de un interesante trabajo sobre la Iglesuela "comer en este pueblo es un placer para el paladar sin que el bolsillo se quede seco". La Iglesuela del Cid en su totalidad es un pequeño monumento arquitectónico, la joya del Maestrazgo turolense. De su riqueza monumental destaca lo siguiente. La Casa Ayuntamiento, de estilo gótico-renacentista, fue antiguo convento de los templarios, y destaca de él la militar torre de los Nublos. La iglesia comenzó a construirse en el siglo XVI, según revela el plateresco de su portada, y fue ampliada en el siglo XVIII. La capilla de la Dolorosa reproduce la que mandó erigir en el siglo XVIII Don José Aliaga. Abundan las casas blasonadas, como la de Matutano-Dauden, con una espléndida escalera barroca; la "casa grande" o de los Aliagas, del siglo XVI, o la casa de Guijarro, entre muchas otras que demuestran el abolengo de sus linajes. Conserva el portal de San Pablo, con su ermita del siglo XVII. La ermita del Cid es una obra gótico-barroca, y la imagen de la Virgen es de talla de madera del siglo XII. Las ermitas de Loreto y San Roque están adosadas a las tapias del Calvario. La imagen de la Virgen de Loreto data de 1685. La torre de la iglesia tiene dos cuerpos de forma cuadrada, y el último, el del reloj, de forma octagonal, es de piedra de sillería. Conserva una custodia de plata del siglo XVII. De las tallas del presbiterio sobresale la de San Cristóbal, del siglo XVIII. La Iglesuela tuvo buenos artistas forjadores de hierro: así lo demuestran las rejas y balcones de suscasonas. Conservaparte de su industria telar, propiedad de la familia Puig-Izquierdo. Antiguamente pertenecía al partido judicial de Castellote; por reformas de la Administración de Justicia, hace pocas décadas pasó a formar parte del de Alcañiz. Actualmente tiene una población de 553 habitantes, según el Nomenclátor de los pueblos de España. Es un pueblo que, a pesar de su merma de población, tiene una vitalidad encomiable y durante el verano aumenta por ser lugar de veraneo. Dispone de buen alojamiento en "Casa Amada" y sus vías de acceso desde Castellón, Teruel, Alcañiz y Morella son excelentes. Muchos escritores de valía le han cantado sus excelencias; yo, un modesto aficionado a recorrer los pueblos de nuestra geografía, puedo decir que el puntito negro con que está señalada en cualquier mapa que quieran consultar no corresponde a la realidad de lo que es, porque ha sido grande su pasado y en el presente se lo ve un pueblo con vitalidad y ganas de hacer, porque sus gentes están dispuestas a escribir otra página gloriosa de su historia. Mirambel- Está situado en un pequeño llano al pie de la cordillera que forma la sierra de San Cristóbal y muy cerca del río Cantavieja, a 993 m de altitud sobre el nivel del mar. Su término municipal tiene una extensión de 45,55 km2. Produce trigo, cebada, avena, patatas, hortalizas y frutas. Recría ganado lanar y vacuno. Su clima es frío, con tempe raturas que en invierno oscilan entr los Oº y -3º y en verano, alrededor de los 25º. Su pluviosidad media anual es del orden de los 600 l/m2. Su cuenca hidrográfica la conforma el río Cantavieja, de un caudal continuo, cultivándose por sus márgenes pequeñas huertas. De su orografía destaca el "tossal" de San Martín, el "tossal" de Amiento y el cabezo de Moragues. De su historia cabe destacar que durante la guerra carlista (1833-1840) Don Carlos instaló en él la Junta Suprema de Aragón, Cataluña y Valencia, haciendo las funciones de una pequeña corte. Su riqueza monumental Pío Baroja la definió "con aire antiguo de la Edad Medía". Cinco torreones y cinco portales se intercalaban entre sus murallas. Sólo el portal de las Monjas permite el paso de vehículos. La Casa Ayuntamiento es de estilo renacentista; su lonja y su iglesia, del siglo XVI. Posee restos de un retablo hispano-flamenco del siglo XV. Tiene tres ermitas: la de San Martín, con retablo del siglo XVI; la de San Roque, con pila bautismal del siglo XVII, y la del Pilar. Abundan por sus calles las casas blasonadas de linajes de abolengo, como las de Castellote, Villarroya y Costeras, entre otras. Pertenecía hasta hace pocas décadas al partido judicial de Castellote; por reformas de la Administración de Justicia, hoy pertenece al de Alcañiz. En el año 1982 le fue concedido el premio Europa Nostra. Actualmente, y según sus gentes, tiene unos cien habitantes y durante la época de verano es visitada por numerosos turistas. Disp de un buen restaurante donde se pueden degustar diversos guisos de perdiz. Tronchón- Está situado sobre un promontorio que domina el valle a una altitud de 1.096 m sobre el nivel del mar. Su término municipal tiene una extensión de 57,10 km2 y produce trigo, cebada, avena y patatas. Recría ganado lanar, siendo famosos los quesos semicurados. Su clima es frío, con temperaturas parecidas a las de la zona. Su riqueza monumental se centra en su iglesia, que guarda una cruz procesional del siglo XV; el palacio del marqués de Valdeolivos, con influencias napolitanas, o la Casa Ayuntamiento, con su lonja. La ermita del Tremendal es de origen templario. Antiguamente tenía una producción artesanal de sombreros de pelo de conejo. Pertenecía al partido judicial de Castellote; hoy, al de Alcañiz. En invierno está casi deshabitado.
Bibliografía:
- La Comanda del Temple de Tortosa - Laureà Pagarolas
- Teruel, de Ediciones Júcar, 1995 - Eduardo Gargallo y Agustín Miranzo
- La Iglesuela del Cid, una cita con lo infinito - Manuel Pascual Guillén
- Diccionario geográfico-histórico-estadiístico - Pascual Madoz